miércoles, 1 de junio de 2016

El artista del alambre


Declaración a declaración, decisión a decisión, Pedro Sánchez sube la apuesta. 

Accedió a la secretaría general del PSOE apoyada por Susana Díaz a cambio de no presentarse como candidato a las elecciones generales. Pedro dobló la apuesta presentándose y enemistándose con ella. Se empezó a hablar de un cadáver político.

Tampoco le tienen simpatía, por diversas razones, Zapatero, Rubalcaba, Madina… Pedro Sánchez apostando por un  resultado que le aupara a la presidencia del gobierno y no dejara dudas sobre su liderazgo.

Los resultados del 20D lo dejaron en la peor situación posible. Un pacto  PP-PSOE garantizaba una mayoría suficientemente holgada. ¿Cómo se hubieran tomado esto los votantes? 

Un pacto por la izquierda PSOE- Podemos-IU hubiera contentado mejor a su electorado, pero la imposición de los poderes económicos abortó ese pacto antes de que naciera. El cadáver empezaba a oler.

El golpe de efecto del pacto con Ciudadanos y una investidura fallida le devolvieron el protagonismo. Pero complicaba la siguiente campaña electoral. A pesar de ello, el cadáver seguía caliente. Volvió a ser candidato.

El acoso interno en precampaña (Susana Díaz, Chimo Puig…) y las encuestas se añaden a las declaraciones del candidato que a menudo arrojan piedras a su propio tejado. Las últimas declaraciones vetando un apoyo a un gobierno del PP reduce su margen de maniobra a dos opciones: reeditar un pacto de dudosa efectividad con Ciudadanos o pactar con Unidos Podemos, en contra de las presiones a les que sin duda se le someterá.


Siendo como es un funambulista, no hay duda de que Pedro Sánchez nos volverá a sorprender. Pero no olvidemos que caiga desde la altura que caiga, si es que cae, recalará en un generoso consejo de administración donde podrá vivir un privilegiado retiro dorado. Con esa red es más fácil ser artista del alambre.


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